La caballerosidad existe, solo le parece aburrida a muchas personas.Te escribo cartas todo el tiempo.
Nunca las envió, se suponen que desahogan mi mente.
Agotar mi moderación hasta que no lo haga.
El puerto de la bahía no deja que me quede.
Nuestras excusas siempre se mantendrán igual.
Aparentemente apresurando las cosas, estimulantes, jugando juegos.
Todo nuestro vació intercambio atiborrado en un marco.
El puerto de la bahia no deja que me quede.
No es una elección, es solo la lenta practica en descomposición.
Café negro, moteles, energía desatada.
Los días decisivos se vuelven menos y mas separados.
Tu remordimiento diligente no significa nada.
Estos encuentros color de rosa se vuelven menos y mas separados.
Nuestros padres se conocieron en los asientos traseros de datsuns.
y nosotros nos conocimos en el piso de un desconocido el año pasado en Washington.
La evolución de la desesperada conexión.
El puerto de la bahia no deja que me quede.
No es una elección, es tu deprimente, cínica exhibición.
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